Como vivía en una
ciudad en la que no había mar este deseo de ver los barcos solo
lo podía cumplir en verano cuando iba con mi familia a pasar las
vacaciones cualquier zona costera de España, nos recorrimos casi
toda la costa de la península y
cuando creíamos que ya la habíamos visitado por completo
empezamos con la Francesa, Portuguesa, Italiana... pero durante el
resto del año no podía dejar de pensar en todo aquello y me
dedicaba a buscar información en todos los medios que me fueran
posibles, en revistas, en Internet, en enciclopedias, leyendo
libros, viendo películas, documentales... y a la temprana edad de
ocho años ya conocía a la perfección todos los medios con los
que podía surcar el océano y sus características, modelos y
todo aquello que uno se pueda imaginar siempre que estuviese
relacionado con el tema. Catamaranes, transatlánticos, lanchas,
buques... todos ellos formaban parte de mi.
Pero cuando pasaron
los años empecé a centrarme en aquellos que me fascinaban más.
Los submarinos o “peces de hierro”
como a mi me gustaba llamarlos fueron los elegidos, por su
sobriedad, su elegancia y por ser la única embarcación que no
había podido llegar a observar con mis propios ojos en ninguno de
los innumerables lugares que pude llegar a visitar, estos fueron
los elegidos, aquellos a los que dedicaría todo mi tiempo libre y
los investigaría en profundidad. A pesar de conocer ya infinidad
de cosas sobre ellos debido a que conocía su forma, cilíndrica
con los extremos de forma convexa, su estructura al completo desde
los motores hasta la escotilla pasando
por el periscopio, todas las clases de submarinos
que existían hasta el momento desde el primero al que llamaron la
tortuga y solo tenía la capacidad de sumergirse media
hora, pasando por el submarino de clase los Ángeles
que tenía 10 metros de diámetro y 110 metros de longitud hasta
llegar hasta los más modernos y sofisticados submarinos; los submarinos
nucleares aquellos utilizados por la marina capaces de
recorrer la friolera de 640000 kilómetros sin repostar a causa de
que su propulsión era mediante energía nuclear. A pesar de
conocer todo esto siempre me albergó una duda que no pude
responder hasta que no fui a la universidad, donde curse la
carrera de física. De hecho creo que esta fue la causante de que
yo cursara esa carrera, el único misterio que todavía se negaba
a descubrirse ante mis ojos y con el cual lograría conocerlos en
la más absoluta profundidad, saber cual era la razón por la cual
los submarinos eran capaces de sumergirse o salir de nuevo a la
superficie a pesar de su elevado tonelaje, interrogante por el
cual había estado investigando los últimos dos años de mi vida
albergando en mi únicamente más dudas ya que en la escasa
información que lograba asir entre mis manos se descubrían
verdaderos galimatías que se escapaban a mi razón.
Al final después de dos años cursando
esta asignatura que tanto me fascinaba y sacando unas
calificaciones meritorias en ella un buen día dando como temario
el tema de las fuerzas en los fluidos
sentí que el final de esta larga agonía que acarreaba iba
a llegar a su fin. Si ya de por sí antes estaba
muy interesada en seguir las clases ahora creo que ni
siquiera pestañeaba
con la esperanza de no perderme
ni una sola palabra de lo que la catedrática decía, por fin tal
día como hoy hace ya quince años con el Principio de Arquímedes
entendí al fin en profundidad todos los mecanismos delos entrañables
“peces de hierro”. Descubrí que una de las partes de su estructura, los tanques
aquellos elementos que creía conocerlos muy bien habían estado
ocultándome el secreto y eran los responsables de esta sencilla
operación que ahora se descubría a mi entender a pesar de ya
haber resuelto la duda que me impulsó a estudiar física continué
la carrera hasta el final graduándome con honores cinco años
después de haber comenzado a cursarla
y brindándome la posibilidad
de trabajar en lo que yo quisiera que como es razonable
estaba relacionado con el mar, ahora soy ingeniera náutica una
profesión que me encanta.
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FUNDAMENTO
FÍSICO DE SU FUNCIONAMIENTO:
Los submarinos se rigen por el principio de Arquímedes
que dice: todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta
una fuerza vertical y hacia arriba que es igual al peso
del líquido desalojado.
Los submarinos
se sumergen o flotan en el agua según aumente o disminuya
su peso, pero el volumen no se altera.
Su peso se modifica muy fácilmente inyectando agua en el
interior mediante unas bombas mecánicas para que su
densidad sea mayor que la densidad del liquido y consiga
hundirse o expulsando el agua mediante esas mismas bombas
para que la densidad del submarino sea menor que la del
liquido(la del agua del mar vale 1030 kg/m3) y
suba a la superficie. Esta agua se alberga en unos
compartimentos (llamados tanques) especiales que se hallan
en el interior del casco del submarino o entre sus
paredes.
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COMPONENTES
FUNDAMENTALES:
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LA
HÉLICE
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EL
TIMÓN
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EL
PLANO DE INMERSIÓN
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EL
REACTOR
·
EL
MOTOR
·
LA
TURBINA
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·
LOS
TANQUES DE LASTRE
·
LOS
TANQUES DE EQUILIBRIO
·
EL
PLANO DE INMERSIÓN
·
LA
SALA DE MÁQUINAS
·
EL
PUENTE
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LA
ESCOTILLA |
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REPRESENTACIÓN
ESQUEMÁTICA DE LA ESTRUCTURA:
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Edurne Ecay 4º
ESO
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