| Fue
este precisamente quien me invitó a conocer Egipto para
estudiar matemáticas. Por Egipto viajé durante muchos
años y allí adquirí mi formación mística-religiosa.
Viví durante
12 años en Babilonia y finalmente me instalé en el sur
de Italia donde fundé una fraternidad de
pitagóricos, una sociedad religiosa y filosófica.
Hoy mi figura
está envuelta en un halo de leyenda, misticismo y hasta de
culto religiosos. No es tan extraño si pensáis que fui contemporáneo
de Buda, de Confucio y de Lao-Tse (fundadores de las principales
religiones orientales).
La principal
aportación de esta escuela pitagórica ha sido la de introducir
la necesidad de demostrar las proposiciones matemáticas de
manera inmaterial e intelectual, al margen de su sentido
práctico. Además dividen el saber científico en cuatro ramas:
la aritmética o ciencia de los números, la geometría , la
música y la astronomía.
Mi curiosidad
iba más lejos de la filosofía, ya que también me interesaban mucho
las matemáticas. Me pregunté muchas cosas, creé unas cuantas
teorías, pero lo que me colmó de gozo fue la
demostración del famoso teorema que lleva mi nombre y hoy
sin duda es el teorema que cuenta con mayor número de
demostraciones. Y dice así: En un triángulo rectángulo, el
cuadrado de la hipotenusa, es igual a la suma de los cuadrados
de los catetos. Su demostración visual puedes ver a
continuación.
Gracias a este
teorema , otros pitagóricos, como consecuencia natural de ella,
descubren los números irracionales y llegan a la conclusión,
por ejemplo, de que la raíz del número 2 existe, ya que es la
hipotenusa de un triángulo rectángulo isósceles de lado
común 1. El descubrimiento de estos nuevos números
desestabilizó totalmente sus antiguas concepciones. Visualmente
puedes observar sus descubrimientos.
Estos amigos
míos, estaban convencidos de que la clave para la comprensión
del orden del universo se encerraba en los números, que para
ellos se reducían al conjunto de los enteros positivos. Fue
cuando me di cuenta de que existía una estrecha relación entre
la armonía musical y la armonía de los números.
| Descubrí
que al pulsar una cuerda tirante obtenemos una nota. Cuando la
longitud de la cuerda se reduce a la mitad, es decir en la
relación 1 : 2 obtenemos una octava. Si la longitud era 3 : 4
obtenemos la cuarta y si es 2 : 3 tenemos la quinta.
De todo
ello deduje que la altura de la nota producida depende de la
longitud de la cuerda. Así que mi aportación consistió en
relacionar los tonos de los sonidos con razones de números
enteros. |

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En resumidas
cuentas pienso que los números son el principio de todas las
cosas. Después
de haber dejado resumida mi vida en estos folios, que creo
pueden ser importantes, por si dentro de un tiempo a alguien le
interesa saber pequeños detalles que a la larga son importantes,
y tiene esa curiosidad que tenía yo, cuando empecé a
investigar. Decir
también que me alegro mucho de haber aportado algo a la
historia y que todos mis esfuerzos y empeños hayan servido para
algo. MAYDER
IRISARRI
1º BACHILLER 
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