La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en los Estados Unidos, y cada vez más latinos/ hispanos tienen sobrepeso o son obesos: casi el 60 por ciento de los hombres y más del 68 por ciento de las mujeres

Investigaciones científicas han demostrado que el exceso de grasa hace trabajar más al corazón, ya que contribuye a elevar la presión arterial.

El colesterol en sangre alto es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades del corazón, además las personas obesas tienen más probabilidad de tener presión arterial alta, la cual es un factor importante de riesgo de ataques al corazón y al cerebro.  

       Definición

La obesidad es un cúmulo excesivo de grasas y puede ser debido a la constitución del individuo, a un exceso de alimentación, a una dieta normal en cantidad pero rica en calorías, a problemas hormonales (por ejemplo, de tiroides) o a una falta de ejercicio.

       ¿Cómo se determina la obesidad?

 

Un método es el del índice de masa corporal. El IMC o BMI ( índice de masa corporal ) depende del peso corporal y la altura, y se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la altura en metros.

                        

    La obesidad se define como un IMC o BMI  mayor que 30.

                       El sobrepeso de define como un BMI o IMC de 25.0 hasta 30.
    

      ¿CUál es la causa de la obesidad ?

Son varios los factores que contribuyen a la obesidad. Los científicos actualmente creen que ciertas personas tienen    tendencia genética a almacenar grasa y aumentar de peso. Se han identificado varios genes que contribuyen a la obesidad, y los investigadores tienen la esperanza de encontrar puntos de ataque genéticos en el ser humano que puedan conducir a nuevos tratamientos.
- Dieta desequilibrada: En la que se comen  muchos hidratos de carbono
  (presentes en dulces, pan, pasta...) y grasas ( presentes en carnes rojas,
   aceites...) ayuda a la obesidad.
-Actividad física: Si se hace poco deporte, las calorías acumuladas, no se
  pueden eliminar, lo que ayuda a favorecer la aparición de la obesidad.
  Es uno de los principales factores.
-Factores psicológicos: Dos formas de comer que ayudan a la obesidad:
  la enfermedad de alimentación excesiva y el síndrome de alimentación
  nocturna, pueden ser desencadenados por el estrés y ciertos trastornos
  emocionales.
-Hormonas: Algunas hormonas, favorecen al consumo de calorías, y un trastorno en éstas puede
  acabar en obesidad.
 -Fármacos: Curiosamente, algunas medicinas, como algunos antidepresivos, pueden ayudar a
  engordar, y al tiempo dar como  resultado la obesidad.
-El medio ambiente también es un factor. El frenético ritmo de nuestro mundo desalienta la
  alimentación saludable, en favor de las “comidas rápidas”, que son altas en grasa, colesterol y sal.
  También desalienta la actividad física, con el desarrollo de máquinas y aparatos que se encargan de
  tareas que antes eran manuales. Un medio ambiente que propicia la buena nutrición y la actividad
  física habitual combate la obesidad.

  ¿Cómo se puede actuar?

      La obesidad, la falta de actividad física, el fumar y el estrés son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y ataques al cerebro que se pueden cambiar. Si quieres vivir una vida más larga y más sana, tienes que actuar.

Vivimos en una época de comidas rápidas, de comer a la carrera, y de dedicar más tiempo a la televisión que al ejercicio. Por desgracia, le damos más importancia al mantenimiento del coche que al cuidado de nuestro propio cuerpo.

     Aunque es cierto que los factores genéticos, ambientales y fisiológicos contribuyen a la obesidad y el exceso de peso, sí  podemos desarrollar estilos de vida que combatan el exceso de grasa corporal.

    Y aquí, otras sugerencias saludables:

v     Cambiar los hábitos alimenticios poco saludables, planeando las comidas antes de ir de compras. Escoger alimentos bajos en grasa saturada y en colesterol.

v     Comer al menos cinco porciones diarias de frutas y vegetales. Y mantener una dieta equilibrada.

v     Comer menos comidas rápidas (que son ricas en grasa saturada y
   sodio). Beber como mínimo un litro y medio, o dos litros de agua.

v     Consumir una dieta diaria que no tenga más del 30 por ciento de
   calorías de grasas.

v     No  fumar.

v     Manejar el estrés.  

v     Hacer ejercicio habitualmente: caminar rápido, saltar a la cuerda,  o bailar. Las más recientes recomendaciones para adultos son hacer al menos 30 minutos de actividad física moderada todos o casi todos los días de la semana. Los adultos que tratan de perder peso o mantener una pérdida de peso reciente deberían tener una meta de 60 minutos diarios o más.

Elena Yarnoz   2º Bachiller