Entre los números célebres, p es el más célebre de todos, por lo que ha ocupado la atención de innumerables matemáticos a través de todos los tiempos con el fin de conseguir la mayor aproximación a su valor. En su historia, se pueden distinguir varios periodos:

 

                                                                                                                                                 PRIMER PERIODO
(Desde la antigüedad a mediados del siglo XVII)

       A lo largo de la historia, la expresión de pi ha asumido muchas
       variaciones. En uno de los más antiguos textos matemáticos, el 
         papiro de Rhind ( 1650 a.C.), escrito por el egipcio Ahmes  se
      afirma,  que el área de un círculo es como la de un cuadrado 
      cuyo lado es igual al diámetro disminuido en 1/9. 
     Ha sido descubierto en 1855. 

      El valor obtenido para pi sería :  p = 256/81 = 3,16049...

 

 
En la Biblia (Reyes I  7, 23) aparece una cita referente a la construcción  de  un  depósito  de  agua  en  el  palacio  que edificó Salomón y que dice: "tenía diez codos de borde a borde, era enteramente redondo, y de cinco codos de altura; un cordón de 30 codos medía su contorno".

El valor asignado en ella sería : p = 3

      
 

 
En la tablilla de Susa (Babilonia, 1600 a.C.) aparece la relación y estimación entre el perímetro de un círculo con el del hexágono inscrito .

El valor obtenido para ellos sería: p  = 3 + 1/8 = 25/8 = 3,125

 


 

Fue en Grecia donde la exacta relación entre el diámetro y el perímetro de una circunferencia, comenzó a consolidarse como uno de los más llamativos enigmas a resolver.

Arquímedes de Syracusa (siglo III a.C.) diseña el método de los polígonos inscritos y circunscritos. Mediante el cálculo de los perímetros de polígonos regulares inscritos y circunscritos  en una circunferencia demuestra, que la relación de la circunferencia al diámetro está comprendida entre : 223/71  y 22/7
Por este método puramente geométrico Arquímedes demuestra la doble desigualdad: 
2,598 <  p < 3,464 y al aumentar el nº de lados logra la desigualdad: 3,14084 p  < 3,14285 y a p se le llama constante de Arquímedes.

 

  
 
Durante muchos años se admitió el método  aumentando el nº de lados de los polígonos regulares inscritos y circunscritos. 
  En el siglo XVI - XVII Ludolph de Colonia logra encontrar 35 decimales del número pi con la 
  ayuda de polígonos de un elevado número de lados. Según su deseo, estos 35 decimales fueron grabados en su tumba.

  


SEGUNDO PERIODO
(Desde 1.650 a 1.766)

   
 Los siglos XV y XVI se destacan por el desarrollo de la trigonometría, bajo el impulso de Copérnico y Kepler. 

En este segundo periodo el progreso ha venido del desarrollo del análisis y más particularmente de una de sus nuevas ramas: el cálculo infinitesimal de Leibniz y Newton.

El cálculo infinitesimal dió fórmulas notables que, al aportar métodos de cálculo nuevos y mucho más potentes, separó en cierto modo a Pi de sus orígenes geométricos.
El descubrimiento de ciertas fórmulas que utilizan una aproximación de la función Arcotangente permitieron mejorar considerablemente el cálculo de Pi.

Se calcularon más y más decimales con la esperanza de descubrir un periodo. Más tarde se verá que esta esperanza era vana.

Parece que fue el inglés, William Jones, el primero que empleó la letra griega
p para designar al número Pi en su libro "Introducción a las matemáticas" (1.706), por ser la inicial de la palabra periferia (circunferencia)
Euler con su obra "Introducción al cálculo infinitesimal" (1.748) popularizó el símbolo utilizado por W. Jones.

 


TERCER PERIODO
(A partir de 1.766)

 

   En 1766, el matemático alemán Johan Heinrich Lambert, prueba y demuestra que Pi es un número irracional con infinitas cifras decimales.
No es una fracción y sus decimales no son periódicos.

 

   
Leonhard Euler, matemático suizo, descubre la fórmula que relaciona al número 
p con el número e. 
Fórmula que permitirá posteriormente determinar otra característica 
del número
p.

  Finalmente el matemático alemán, Ferdinand Lindemann, demuestra
   mediante la fórmula de Euler que el número
p es un número 
  trascendente, 
un número que no es algebráico.

  Esto significa entre otras cosas que no existe la cuadratura del círculo 
a pesar de que aún se sigue buscando.


Actualmente, gracias a la capacidad de cálculo de los ordenadores, se ha logrado determinar una aproximación de
p con 500 millones de cifras decimales.

Maider Campo 2º Bachiller