Un día en algún lugar del mundo, 4 personas, representantes de cuatro generaciones, se reunieron con un sólo propósito, comentar el gran invento, que uno de ellos creó, y que los otros 3 fueron perfeccionando. Ese invento, es la máquina sumadora, o comúnmente conocida como la calculadora. Sí, exactamente, ese pequeño gran invento que a todos los estudiantes nos ha ayudado tanto cuando dejamos las multiplicaciones y divisiones para pasar a cosas más complejas. Bueno dejémonos de rollos, y vayamos a ver, de que hablaron estas 4 personas.

Las 4 personas estaban sentadas alrededor de una mesa, cuando uno de ellos se levantó y dijo:

- Hola, me llamo Blaise Pascal , pero llamadme Pascal a secas. Supongo que ya me conoceréis, porque gracias a mí, vosotros habéis ganado mucho dinero, modificando el primero de mis inventos. La MS, o también conocida como la Máquina Sumadora, pero yo le llamé la Pascalina. Como bien sabréis, mi padre era un poco extraño, y me prohibió estudiar matemáticas, así que yo por curiosidad empecé a estudiarlas a sus espaldas. Luego, para ayudarle en sus cuentas, creé la máquina de calcular, en la que solamente se podía sumar y restar, y así ayudé a mi padre. Construí varias Pascalinas, pero no se vendieron ninguna y fue un fracaso total.

Por cierto, una de las razones por las que estoy aquí, es porque me he enterado que hay algunas personas, que me quieren quitar el mérito de que yo, fui el que creó la primera calculadora mecánica, señalando que fue un tal Wilhelm Schickard, pero claro, dice que su máquina se destruyó en un incendió, qué excusa más típica... Tomad una foto de mi primera máquina (1.642).

Gracias por haberme escuchado. Cedo la palabra al señor Gotfried Whilelm Leibniz

- Gracias Pascal. Ya habéis oído quien soy, pero soy más conocido por mi apellido Leibniz. Sabréis también que he sido un buen filósofo, pero también soy conocido por las ciencias. En uno de mis viajes a París, me dediqué al estudio de la mecanización de las matemáticas. Entonces fue cuando modifiqué la Pascalina. Era perfecta, pero solo le vi un error. No se podía ni multiplicar ni dividir. Así que mediante la repetición de la suma, hice posible multiplicar con la calculadora, y por la repetición de la resta, hice posible la división. Así, la presenté a la Real Sociedad de Matemáticas, pero algunos de los miembros pusieron en duda la verdad de los cálculos, así que la tuve que perfeccionar, para que la reconociesen, como un ‘’invento’’, y tuve el reconocimiento y la aprobación de todos los miembros de la Real Sociedad de Matemáticas. Ahora, les dejo con una foto de mi calculadora (1.676)

 y por orden cronológico, le daré mi turno de palabra al señor Herman Hollerith.  

- Gracias Leibniz, mi calculadora, la creé gracias a una idea principal. En 1980, se intentó hacer un censo, para ver cuanta población había en Estados Unidos, pero se calculó que se tardaría en hacer unos diez años. Fue ahí, cuando decidí crear la máquina tabuladora. Esta calculadora era electromagnética y poseía para el cálculo unas tarjetas perforadas. Fue de gran ayuda para contabilizar el censo, ya que en vez de diez años se tardaron dos años y medio. Me uní a una empresa, y formamos la empresa International Business Machines Corporation, conocida mundialmente como la IBM. Les dejo con una foto 

y le cedo la palabra al siguiente desconocido.  

- Muy buenas. Soy el representante de Texas Instruments. Sí, muchos os preguntareis,  ¿Qué hace este hombre aquí?. Pues bien, estoy aquí, porque nuestra empresa, hizo un avance fenomenal. No se puede olvidar lo que otras personas también hicieron, ya que la calculadora, se ha ido modificando durante mucho tiempo, pero lo que nuestra empresa hizo fue... ¿cómo decirlo?... Asombroso. Creamos la primera calculadora de bolsillo. ¡Sí!, oís bien. ¡La primera calculadora de bolsillo!. Fue alucinante sólo pesaba un kilo, y costaba 150$. Menos mal, que al principio se compraron muchas, porque luego bajaron los precios, hasta como hoy en día cuestan. Por cierto, nosotros hemos sido los mas conocidos, pero no podemos olvidar a otras personas, que también han ido modificando la calculadora.

 -¿Si?

-Así es. Para que veáis, os dejo con algunas fotos de otras calculadoras, que supusieron un avance para la tecnología.  

Calculadora de Mercedes Euklid

Calculadora de Marchant Figurematik

Calculadora o Contómetro de Felt

 

                                 Javier Ongay   2º Bachiller