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¡Hola amigos!
Soy un pequeño pájaro, muy amigo del bucardo, hasta que
un día lo mataron los cazadores en el Parque Nacional de
Ordesa y Monte Perdido (en Huesca) en el año 2004. Pero
puedo recordaros cómo nos conocimos y nos hicimos muy
amigos.
“Bucardo, era una cabra hispánica
única en el mundo, habitaba en los Pirineos, como yo, el
milano real. Solían vivir en manadas, él vivía muy feliz
con sus hermanos. No era muy alta (eso creo yo), tenía
dos largos cuernos que le servían para aparearse y para
defenderse de otros animales como el oso Camille. Solían
ser de color marrón claro o beige. El lugar era
tranquilo. Un día sobrevolando empecé a escuchar unos
gemidos de dolor. Fui al lugar de donde venía el sonido.
Cuando aterricé vi a un bucardo en el suelo quejándose
de dolor en la pata. Cuando fui donde él, me di cuenta
que en su pezuña tenía una espina. Sin pensármelo,
decidí quitársela con mi pico curvado, pero antes le
dije:

-
- Tranquilo, esto no te va a doler
mucho. Cuando se la quité soltó un gemido ensordecedor
que si hubiese sido con un poco más de intensidad,
habría provocado un terremoto.
Cuando se levantó me dijo:
- -
Muchas gracias, me llamo Buqui, - Me dijo - si no me
hubieras encontrado no sé qué habría sido de mí ¿Y
tú? ¿Cómo te llamas?
- -
Me
llamo Lano, soy un milano real – contesté, y me apresuré
a preguntar - ¿Quieres que seamos amigos?
- -
¿Qué si quiero? Pues claro, no
hace falta ni que me lo preguntes.
Desde ese día nos ayudábamos
mutuamente. Un día, volando tranquilamente escuche un
sonido muy extraño. Fui volando lo más rápido que pude
hasta el lugar de donde provenía ese ruido. Llegué y vi
a un conejo muerto y le avisé a mi amigo el bucardo, que
se lo dijo al jefe de la manada, y éste no le hizo caso.
Durante la semana siguiente cada día morían bucardos y
al fin el último sucumbió debajo de un tronco. Fue el
final de la especie. Aquí queda el recuerdo y el lugar
del último en permanecer.
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